viernes, 8 de febrero de 2013

2ª Cadáver Exquisito: Avant Garde


Capítulo Primero:

  • Es lo único que veo señor, dildos, dildos y más dildos. ¿Ve su propia cara? Es una puta pregunta retórica porque sé que no, ¿pues sabe que veo yo?, una polla. Esos huevines que tiene en la cara, tan perfectos, orondos y perfilados que dan ganas de metérselos por el culo, eso es lo que veo y lo que siento. Cuando se afeita, lo único que siento es placer, es como penetrarse a uno mismo pero sin sentir el típico roce irritante de esos pelos púvicos y a la vez públicos; porque como sabrá mucha gente me la ha comido y ha disfrutado tanto como lo hace Antonio Gala metiéndose su bastón barnizado y encerado con ese desliz que da gusto.
  • Le entiendo perfectamente Wences, todo el mundo pasa por esa etapa, en mi caso fueron mierdas lo que veía, así ahora, mi carácter coprófago, con preferencia exhaustiva por las mierdas recién hechas de caldo de verduras.
  • Entonces, ¿qué tengo que hacer doctor? ¿Sentarme y autofelarme hasta que no me guste?, ¿penetrarme hasta que mi prolapso se desgarre, o simplemente suicidarme? Creo que optaré por la última, es el único mundo libre, donde puedo ver pollas y nadie me puede juzgar. Me colgaré, pero antes de dejar este mundo me haré una gallarda, una gran gallarda; épica diría yo. Todo ese semen saldrá disparado, la frecuencia de la luz rebotará en él y se alumbrará y brillará como un gran arcoíris con los colores de España. ¡Sí! ¡Joder! ¡VIVA ESPAÑA!
  • Veo, Wences, que no sólo tiene un trastorno sexual, sino también mental. Nunca había observado este caso. Creo que lo tendré que estudiar exhaustiva y paulativamente… Pero siento decirle que no existe ningún tratamiento contra ese trastorno. Sólo la mente te podrá salvar, sólo el ingenio… Por eso le recomiendo que coma zanahorias.






Capítulo Segundo: Death Gum

Jimmy, que era como en realidad se llamaba, salió de la consulta.

¿Zanahorias? ¿A quién se le ocurre? ¿Unas putas zanahorias me van a curar la progeria? ¡Las zanahorias sirven para paliar la homosexualidad y la transexualidad, para prostituir y corromper, alimentar conejos y satisfacer maricones…! ¡En ningún caso son apropiadas para tratar mi progeria!”

A Jimmy nunca le gustaron las zanahorias, desde que entró en el ghetto de “Los Conejos” su vida cambió a peor. Por eso, quizás se convirtió en superhéroe. Se hacía llamar SuperProg y disponía de unas habilidades telequinésicas interesantísimas. Sin embargo, lo dejó. Muchos lo achacan a su irreversible progeria, pero yo prefiero pensar que pasaba de trabajar para la corrupta policía canadiense.

Estos días, su progeria iba a peor, los médicos redactaban miles de informes sobre prolapsos y tumores malvados. Jimmy sabía que su vida era una mierda, y que pronto moriría de sobredosis encefálica. Así que decidió hacer algo por lo que llevaba toda su vida esperando: ajusticiar a Adalia Jones, su villana más contrapuntística.

Jimmy conocía su paradero gracias a los rumores que rondaban por la ciudad. No dudaba de que se ocultara en alguna chabola en el ghetto de “Los Conejos”… Adalia nunca supo esconderse bien, pero era una erudita en el amor. Había amasado una fortuna robando bancos con amor, y lograba evadirse de la ley con, bueno, también con amor. Gracias a todo ese dinero, pudo comprarse una chabola de primera clase en ese pútrido ghetto.

Para llegar hasta su casa, Jimmy solo tenía que caminar un par de manzanas más allá de su bar favorito llamado “El Tonsilolito”. No fue una dura caminata.

-¡Adalia! – gritó Jimmy con su voz progérica.
-…
-¡¡Adalia Jones!!

Esa puta no contestaba…
Se armó de valor, rompió de una patada la puerta. Entró por ese decorado vestíbulo. “Zorra”, pensó, olía a chumino fresco por todas partes. Subió las escaleras de mármol, registró cada habitación… Nada. Ni rastro de ella. Tenía la esperanza de encontrarla, debía de estar cerca. Los niveles de adrenalina en la sangre descendieron, el ambiente se relajó.

-¡¡¡Rojos, no gracias!!!

¡Vaya! Ése era el tono del móvil de Jimmy

-¿Aló?
-Señor Progeria, menudo trabajo ha realizado, me ha dejado impresionado.
-Wut de fak?
-He hablado de usted a mis jefes y me han autorizado a ofrecerle un puesto de trabajo.
-Eh… no, gracias.
-Ha demostrado ser un hombre resuelto, veo que no tendrá problema al tomar una decisión.

Colgó… ¿Qué coño era eso?

-Jesús me ama- Joder ¡la puta Adalia estaba detrás de Jimmy! A pesar de todo, intentaba mostrarse lo más impasible posible.
-Ha llegado tu hora, ramera
-No lo creo, a ti no te ama Jesús

SuperProg usó sus poderes prudentemente, un error tonto, y su vida se esfumaría fácilmente. Adalia Jones estaba muy convencida. Sin embargo, ese día le llegó el periodo; lo que bloqueó la mayor parte de sus poderes amorosos.
Al final, bastó con un pollazo en la cara para matarla. Jimmy había logrado su felicidad. Desafortunadamente, todo su trabajo se vio mermado por la creciente progeria. Ya estaba con un pie en el Reino de Dios.
La cabeza le iba a estallar, no lo aguantaba más; ahora lo recuerda, sí: en el bar “El Tonsilolito” había alguien que significaba su última esperanza.





Capítulo Tercero: Fraga se murió pero las Cíes siguen ahí

Un hombre entró corriendo en el bar. Estaba aturdido, sudaba y su cabeza parecía hinchada. “¡Volfram!” exclamó, “¡Volfram, por Visnú, ayúdame!” Entonces Volfram dejó su copa, se giró e intentó saludar al exhausto hombre, pero antes de que pudiese decir “buenas noches, amigo”
¡BOOM!
El cráneo de aquel señor se esparció por toda la taberna. El camarero soltó un “otra vez no” y Volfram volvió a prestarle toda su atención al queridísimo compañero que era el alcohol. Lamentablemente tuvo que volver a posponer su encuentro ya que el trozo de globo ocular que se aposentó encima de los nachos le recordó la visita que Tomás de Aquino le había hecho hacía meses. Tomás, Tom para los amigos, le comentó que si algún día se encontraba con un ojo encima de unos nachos, el momento de luchar contra Cthulhu habría llegado. Para ser una alucinación producto de las drogas, su predicción fue bastante exacta. Aún así le parecía muy vaga. ¿Cthulhu? ¿No podía ser un devorador de mundos más original? A Volfram no le hacía gracia enfrentarse a la creación de un racista misógino. Sería más divertido si el malo fuese una fusión entre Hitler y, bueno, ¿por qué no... Kant? Sí, lo sería. Y se llamaría... KANTLER. Un ser deforme pero con gran agilidad, inteligente y enormemente cruel. Sería perfecto, un destructor de mundos original. A su lado Cthulhu no era más que la creación de un racista misógino. “A tomar por culo Tom y su mierda de Cthulhu”, pensó W. Decidió crear a Kantler. Para empezar, necesitaba un arma con la que poder acabar con su archienemigo tras elaborar una historia de venganzas y traiciones. “Camarero, deme una Magnum” exclamó. El tabernero cogió una pistola del cajón junto con unas balas y se las pasó a W. mediante un estiloso y sutil movimiento de muñeca.

Al salir de la taberna, Volfram comenzó a lucubrar sobre la historia del malvado Kantler. Después de un largo paseo, esta nueva imagen del mal resultó ser el comandante de un ejército zombie. Entonces los vio: millones de no-muertos deambulando por la ciudad, haciendo imperar el caos. W. pensó en una frase ingeniosa, la susurró tomando una pose jactanciosa y empezó a avanzar hacia la gran torre que se levantaba en el centro de la ciudad disparando a los zombies, quienes se percataron de su presencia y se avalanzaron sobre él.

Entonces llegó al edificio falomorfo, agarró el lanzallamas que se encontró en las manos de uno de los soldados del devorador de mundos y se dispuso a subir las escaleras que ante él se encontraban. A pesar de la pasión que le llenaba el pecho, su subida fue paralizada por la bestia más fuerte después de Kantler: Plutarco. Aquella obesa mole balbuceó “Voy a penetrar tu hígado” y, armado con su hacha, atacó a nuestro protagonista. Éste agarró su nueva katana y asestó un tajo en el cuello de Plutarco. Durante cinco minutos, litros de pura grasa fueron escupidos a través del orificio hasta que la sangre empezó a brotar. Una vez muerto el monstruo, Volfram subió las escaleras y se encontró con su archienemigo, el ser que destruyó a su familia (a su superdependiente, superfeliz y supercaucásica familia): Kantler.

No importan tus ansias de venganza” exclamó el malvado, “te aniquilaré como aniquilé a tu preciosa mujer y a tu preciosa hija”. Entonces, Volfram encendió su lanzallamas y derritió al destructor. “Demasiado fácil”, dijo con una voz aterciopelada.

¡QUE VOY A CERRAR, SOPLAPOLLAS!”

El camarero asustó a W. “Joder, estaba pensando. Déjame en paz hijo de puta”. Éstas fueron las palabras exactas que Volfram pudo expulsar de su boca antes de que le echasen a patadas. Ya tenía la historia, lo único que le quedaba era hablar con los de Hollywood para empezar con el rodaje.

Lamentablemente, el espíritu de Kantler mantuvo su existencia y buscaba un nuevo cuerpo para llevar a cabo su venganza de la venganza: La Revenganza.





Capítulo Cuarto:

Así, esa retorcida alma vagó durante años por el mundo, sin encontrar a nadie lo suficientemente apto ara su utilización, y un día se dio cuenta de que no sabía qué estaba haciendo. El paso del tiempo, que es diferente para los vivos que para los muertos, había borrado de su mente el objeto de su pesar, y aunque recordaba querer venganza, ya no recordaba contra quién, ni por qué, y por poco halló paz. Ahora bien; como ya no tenía un propósito para su vida (muerte), las horas, los días, los meses, los años... se le hacían interminables, y se dijo a sí mismo “si voy a seguir así para siempre, será mejor que me entretenga de alguna forma”. Porque al fin y al cabo tenía por delante la eternidad, y ya no tenía nada que perder.
Así que hizo turismo, y básicamente siguió viajando por todo el mundo, pero ésta vez lo disfrutaba, y se sentía libre y hacía lo que quería (bueno, lo que le permitía su condición). Pero después de un tiempo se aburrió de viajar, y quiso encontrar un hogar para él. No podía comunicarse con los vivos, y no podía comprarse una casa, o alquilar un piso (todo estaba muy caro, la burbuja...) así que pensó en construirse su propia cabaña en el bosque.
Subió una alta montaña y encontró un claro cerca de un río que le pareció el sitio ideal, y empezó a planificar y a cortar madera (no le era muy difícil porque podía hacerlo con las manos). Pero su presencia no pasó inadvertida a los animales de la zona, que huyeron pensando que el claro estaba encantado. “Bien” pensó Kantler, “más sitio para mí”. Pero los animales acudieron a los Espíritus del Bosque, quienes estaban ociosos tras años de no proteger indios (ya sabéis...todos muertos) y los Espíritus se sintieron útiles de nuevo y acudieron a la llamada de los animales. Kantler estaba haciendo su cama (fabricándola, se entiende) cuando un Oso, un Lobo, un Ciervo y un Tejón brillantes y ominosos aparecieron en el claro. Él les miro, y ellos le miraron. Les quiso ofrecer algo de beber, pero lo rechazaron. Entonces le amenazaron, y le dijeron que no tenía nada que hacer en ese lugar,y que se marchara si no quería sucumbir ante su maravilloso poder. Pero Kantler se rebeló, y les dijo que ése era ahora su bosque, y que le dejasen en paz. Entonces el Tejón, el más inexperto (por no decir estúpido) de los espíritus, se adelantó y maldijo a su enemigo, y le condenó a estar anclado a ese claro y a esa cabaña por toda la eternidad. Y a Kantler le pareció bien, porque no tenía malas intenciones para con los animales, y después de apalizar al Tejón los otros espíritus se dieron cuenta de que los animales ya no tenían miedo, porque el malvado fantasma estaba atrapado, y el Tejón se convirtió en el Rey, y posteriormente en tirano. Pero esa es otra historia.
El caso es que Kantler acabó su cabaña, y la equipó con todas las comodidades que se le ocurrieron, y una vez más estuvo a punto de hallar la paz. Pero los años seguían pasando, y poco a poco todo le iba pareciendo menos interesante, porque ya nada era nuevo para él. Entonces unos montañistas encontraron la cabaña, y entraron y les pareció un lujo, porque Kantler la mantenía limpia y ordenada, y había aparatos eléctricos funcionando gracias a los poderes del fantasma (y al pirateo de la red eléctrica local). Pero cuando entraron, el propietario estaba echando una siesta, y no se enteró de la visita. Sin embargo, le sorprendió encontrar la puerta abierta, y dedujo hábilmente lo que pasaría.
De esta forma, a la semana siguiente un grupo de amigos de estos montañistas llegaron a la cabaña encantada sin saber que lo estaba.


Capítulo Quinto:

A la primera noche los ruídos los dejaron en vela por el terror de no saber que ser los producía,al día siguiente al toparse con zombies vampiro fantasmas sintieron aliviadas sus dudas antes de gritar y echarse a correr como nenas.
CONTINUARÁ....
Ah,no,que los zombies vampiro los han cogido y a los pocos que consiguieron salir tenian a Slenderman esperandoles fuera.


SE FINÍ








AUTORES:
Capítulo Primero por Gorgran "El Potac"
Capítulo Segundo por X
Capítulo Tercero por Krispy Kream McDonald Jr.
Capítulo Cuarto por Dr. Robopollo
Capítulo Quinto por Max Power


El equipo habitual de Mahajanga Pignoraticia les pide disculpas por el capítulo último, el autor es nuevo y probablemente no vuelva a escribir con nosotros ni para nosotros.









viernes, 11 de enero de 2013

Cadáver Exquisito Underground


              PRÓLOGO

De camino al río, una inmensa sombra les agazapó los ojos ante tal drogadicción de cicuta. Adolf miraba al infinito tal y como lo hacía el batería de Extinción de los Insectos. Su mirada neohipster atravesaba láminas opacas de aire, mientras el olor a meth contaminaba el ambiente. Nada sucedió, no era una caída, sino un terreno llano con tal inclinación que no tenía sentido. Los bastones y conos de sus globos oculares se encontraban girados unos 80º dirección norte-sur. Lo veían todo torcido. Sus penes estaban al revés, su culo también, ensartando una forma conicular hacia fuera: roja, gruesa y apetitosa.
Un ford fiesta se dirigía por la línea de tierra intersecando con el horizonte en un punto de corte de coordenadas desconocidas para el espacio en el que, mierda de científicos como Darwin y cojos como Stephen Hawking formulan nuevas teorías para entender la realidad en la que vivimos; que según el gran filósofo Descartes es la puta "res cogitans", para otros Rudolf Hess.
Evolucionando de potencia a acto, sufrieron la no atípica erección matutina a medida que iban recuperándose cara la ficción de verdad, "la truly one", (esto no era más que la mierda de el presente vaticano creado por Pio Baroja en su libro, “Déjalo de mamar”)



PRIMER CAPÍTULO
"DE LOS ACERTIJOS EN LA VARIACIÓN DEL VECTOR POSICIÓN RESPECTO AL TIEMPO"

  • ¡Ya están aquí! ¡Allá vamos!
  • ¿Ya? Seguro que estaban avisados, y eso es hacer trampa. ¡Cuando encuentre al chivato que..!
  • Céntrate en conducir. Ya jugaremos más tarde al Barril Pirata cuando encontremos al listo que se haya ido de la lengua. Por cierto, ¿crees que eso es una pistola?
  • ¡Alto, Policía! ¡Alto o disparo! *BANG! BANG!*
  • ¡Ahahaha! ¡Yo diría que lo es!
  • Perfecto, hermano. Creo que voy a probar puntería. Haz el favor de subir el volumen.
  • Me encanta esta canción.
  • ¡Eh, cerdos! ¡Estaos quietos, o podría hacer daño a alguien! ¡Yee-hah!
  • ¡Deteneos y entregaos! ¡Es el último aviso!
  • ¡Pero si paramos ni vosotros ni nosotros continuaríamos con este pasatiempo tan agradable! ¿No queréis jugar un rato más?
  • … ¡No escaparéis!
  • ¿Lo has oído, hermano? ¡No escaparemos!
  • ¡Pregúntales si aceptan apuestas! ¡Ahahahaha!
Así solía ser la vida para los hermanos más buscados de Canadá. No robaban por el dinero, ya que el dinero por el dinero es inútil; y si quisieran un mayor estatus social lo harían de forma más... políticamente correcta. Tampoco les hacían falta la mayoría de botines, que acababan desperdigados en alguna cuneta. Sólo pensaban en la velocidad, la adrenalina, la vida al límite como en las películas. Volar por las carreteras al más puro estilo Hollywoodiense. Al principio competían entre sí, hasta que un día la policía montada apareció entre la espesura y les intentó frenar. Entonces descubrieron que a cuantas más personas invitaran, mejor sería su fiesta. Con el tiempo se labraron una reputación en los bajos fondos, y hasta eran contratados de vez en cuando por las mafias más poderosas del país, como los “Wampas” o la “Corporación TIC”. Les contrataban para hacer envíos, para robos, o para cualquier trabajo que tuviese la ocasión de acabar corriendo contra la policía. Y ellos aceptaban encantados, siempre que veían esa oportunidad. Saltaron al ámbito internacional cuando, aprovechando un viaje a Europa, se colaron en el GP de Valencia de Formula 1, destrozando más de la mitad de los bólidos en el proceso. Una noche, sin embargo, desaparecieron sin dejar rastro. Ésta es (en un principio) su historia.
  • ¡Pregúntales si aceptan apuestas! ¡Ahahahaha!
  • ¡Hermano, delante! ¡Cuidado!
La policía había puesto una barrera de abrojos.
  • Les tenemos. Es completamente imposible que pasen a esa velocidad sin pinchar.
  • Tranquilo, hermanito. ¿Recuerdas aquel favor que me debía Charlie? Me consiguió unos neumáticos de un material extrañísimo del que no recuerdo el nombre, pero están blindados. Observa.
Pasó sin problemas por encima de la trampa y siguió su camino a toda velocidad, dejando atrás a los atónitos gendarmes.
  • Es genial, pero así se acaba la diversión. A no ser...
  • ¡Maldita sea! ¿Cómo lo han hecho?
  • Jefe, ¿están haciendo lo que yo creo?
  • ¡Se están burlando de mí, y por tanto del orgulloso cuerpo de Policía de Canadá! ¿Qué hacen conduciendo marcha atrás?¡No voy a permitir esta conducta ni un minuto más!
  • ¿Adónde va, jefe? ¡Oh, claro! El lanzacohetes...
  • Hermano, eres un genio. ¡Vamos, cerdos! ¡Venid a por nosotros!
  • Creo que va a ser mejor que huyamos. No querrás eso metido en tu culo esta noche.
  • ¿Qué? ¿Por qué? Espera... ¡¡Eso es un cohete!! ¡Ahahaha! ¡Parece que al jefe le caemos gordos! ¡Vamos a...! ¿Eh?
  • No puede ser...
  • Maldita sea... el motor...
    *CRASH*
  • Jefe, tiene usted una puntería excelente. ¿Pero no cree que es excesivo?
  • Puede que para ti sí, porque tienes sangre francesa, pero por mis venas corre sangre americana. No puedo permitir tamaño ultraje a los símbolos nacionales.
  • Pero...
  • Id a recoger los cuerpos.
Sucedía que el coche estaba en ese momento en un puente sobre el río Ottawa, y el impacto del cohete unido a la antigüedad de la estructura lo derrumbó.
Los hermanos se dieron por muertos, pero el coche fue bajando por el río hasta parar en una cabaña en el bosque.



SEGUNDO CAPÍTULO
“DE LA INFERENCIA POSTCYBERPUNK ANTE LA PIPA DE GANDALF”

Lou salió de su choza y vio el coche justo delante de él. Después de comprobar que no había nadie dentro, se divirtió destrozándolo con el hacha hasta que decidió prenderle fuego. Tras la explosión se colocó con cuidado su enorme sombrero de copa, se ajustó la pajarita, recogió su material y salió del bosque con una gran sonrisa en su cara, decidido a afrontar una nueva jornada laboral.
Antes de continuar deberíamos aclarar su profesión. Lou se encargaba de limpiar la ciudad de lo que ya no valía, de lo inútil, de la contaminación que generaba... la basura. Era un oficio humilde, pero le llenaba. Se sentía feliz haciéndolo y no le importaban las críticas negativas que casi siempre recibía su trabajo. Bien, aclarado ésto podemos continuar.
Por fin en la ciudad. Pese a las numerosas veces que lo recorrió, el camino siempre le pareció demasiado largo. Quizá debería mudarse a un lugar algo menos alejado... Nada más salir del siempre frecuentado bar, se encontró con una “mujer” de unos 80 años sentada en su silla de ruedas. Probablemente la utilizaría por su sobrepeso o porque las piernas ya casi no le funcionaban. Lamentablemente estaba acompañada, pero Lou sabía distraer bastante bien a la gente. Una vez solos, se la llevó a un callejón cercano. Aquellos hediondos ojos miraban confusos hacia atrás mientras nuestro afable protagonista agarraba su machete. Al llegar al fondo del callejón se pusieron cara a cara y, tras un pequeño silencio, balbuceó algo que Lou entendió como “¿qué vas a hacer?”, a lo que respondió con “sanear”. Entonces los “brazos” y “piernas” de ese ser inmundo empezaron a derramar sangre hasta que acabaron separados del resto del cuerpo. Durante el proceso, aquella cosa no dio problemas, pues no era capaz de alzar la voz para llamar a su antiguo acompañante. A Lou le gustó ese detalle. Era tan modesto que prefería trabajar a solas para que nadie le atribuyese el mérito. Además, desmembrarla no le llevó mucho tiempo, su pútrida carne estaba exageradamente blanda y el machete concienzudamente afilado. A continuación tocaba la parte que menos le gustaba: tirar los restos. El simple hecho de pensar en tocar aquella “piel” era repugnante, incluso antes de empezar el trabajo. Pero había que hacerlo. Alguien debía hacerlo.
Antes de deshacerse de lo que quedaba de aquel horrendo ser, Lou decidió guardar la enorme y asquerosa papada como trofeo, así que la separó del resto y la guardó en una bolsa... dentro de otras tres. Volvió al bar a lavarse las manos y decidió buscar un poco más, todavía era temprano.
Después de limpiar un poco el colegio para los “especiales”, la jornada tocó a su fin. Lou completó su pequeña contribución para conseguir un mundo mejor y volvió a casa. Mientras caminaba, se indignó de nuevo con aquella escuela. “Especiales” siempre le pareció un adjetivo demasiado benévolo para describir a aquellos engendros de la naturaleza. Y que intentasen proporcionarles una enseñanza le parecía una tomadura de pelo inmensa. Con la de seres humanos que lo necesitan y les dan el dinero a esas aberraciones a los que algunos tienen la desfachatez de llamar “personas”...
Nuestro amigo llegó a su cabaña, colocó su trofeo junto al pedestal de Darwin, se tranquilizó con un chocolate caliente y se tumbó en cama con la esperanza de tener dulces sueños.
Lo que no os he contado es que un corrupto servidor de la ley, policía si lo preferís, había estado siguiendo a Lou hasta su cabaña y estaba dispuesto a matarle...



TERCER CAPÍTULO
DEL ENCUENTRO ENTRE PANDHO Y MOLLY”

PANDHO.- Dime, Molly, ¿estuviste tú mismo con Lou cuando feneció en su cabaña, o lo que sabes de sus últimas horas te lo refirió alguien?
MOLLY.- Estuve yo mismo.
PANDHO.- ¿Qué dijo Lou antes de morir y cómo murió? Me agradaría saberlo, porque no hay hoy día un ciudadano de Gotham City que esté en relación con Pueblo Lavanda y que nos haya podido dar más informes de este asunto, sino que Lou murió mientras descansaba en la cabaña. Más, no hemos sabido.
MOLLY.- ¿Entonces ignoras cómo ocurrió el trance?
PANDHO.- Esto sí; alguien nos dijo, y nos extrañamos mucho, que Lou no murió hasta mucho después de los sucesos en Black Mesa. ¿A qué se debió esto, Molly?
MOLLY.- A una casualidad: […]. Por esto permaneció tanto tiempo en Pueblo Lavanda.
PANDHO.- ¿Y qué hizo el día de su muerte? ¿Qué dijo? ¿Quién de sus amigos estuvieron aquel día? ¿Prohibió el consejo de ancianos que fueran a visitarle y murió sin que le asistieran sus amigos?
MOLLY.- Nada de eso; le acompañaron sus amigos, y por cierto muchos.

Molly vierte el contenido de la tetera en su taza. Se bebe el té.

MOLLY.- No hay para mí placer mayor que recordar a Lou, bien sea hablando de él u oyendo hablar de él a otros.
PANDHO.- Puedes estar persuadido que la misma es la disposición de los que te escuchan. Cuéntame todo detalladamente, ¿dispones de un poco de tiempo para un viejo amigo?
MOLLY.- No.





SE FINÍ









P.D: Molly huye corriendo.








AUTORES:
Prólogo por Gorgran "El Potac"
Primer Capítulo por Dr. Robopollo
Segundo Capítulo por Krispy Kream McDonald Jr.
Tercer Capítulo por Sexy Boy